
Rossy de Palma recibió el Premio Málaga–SUR en una emotiva gala en el Teatro Cervantes
Hay actrices que logran que su talento, carisma y presencia escénica queden grabados en la memoria de todos. Ese es el caso de Rossy de Palma, quien recibió el Premio Málaga–SUR en una emotiva gala celebrada en el Teatro Cervantes de Málaga, organizada por el Festival de Málaga para reconocer la trayectoria de figuras destacadas del audiovisual en español.
La ceremonia estuvo presentada por la actriz y directora Mabel Lozano, quien dio la bienvenida al público recordando el espíritu del galardón y dedicó palabras personales a la homenajeada: “Rossy es mi hermana, mi amiga y cómplice. Caminamos juntas desde hace muchos años, y esto no es metafórico sino real porque además somos vecinas”, señaló Lozano.
Durante la gala se proyectó un vídeo que repasó algunos de los momentos más destacados de la carrera cinematográfica de Rossy de Palma, cuya trayectoria abarca cine, teatro, moda, diseño y otras disciplinas creativas, así como un compromiso social reconocido internacionalmente.
El homenaje contó también con la participación de las actrices Carmen Machi y Blanca Portillo, junto a Luna Lione, hija de la artista, quienes dedicaron palabras de admiración antes de entregarle el galardón.
Machi recordó la fascinación que le produjo Rossy desde los años ochenta: “La vi actuar con Peor Impossible, en plena movida madrileña, y ya flipaba con el grupo y con esta mujer. Pensaba que me encantaría ser su amiga, que era una persona que quieres tener a tu lado, y después pasó el tiempo, el mito se volvió más grande y me parecía inaccesible, y finalmente la vida me regaló hacer una película con ella”, señaló Machi.
Por su parte, Portillo destacó la fuerza, sensibilidad y generosidad de la intérprete: “Es belleza, búsqueda y ternura, y también una fuerza arrolladora. Es hermosa por dentro y por fuera y, sobre todo, una compañera extraordinaria, siempre generosa”.
Luna Lione compartió su experiencia de crecer junto a una madre tan carismática: “La pregunta que más me han hecho a lo largo de mi vida es qué se siente al ser hija de Rossy de Palma. Siempre respondo lo mismo: que nunca me aburro. Rossy es una mujer polifacética, maravillosa, que siempre ha preferido pedir perdón antes que permiso. Me ha enseñado que en la vida nada ocurre si no sales a buscarlo”.
Visiblemente emocionada, Rossy de Palma subió al escenario para recibir el galardón. “Pues tengo una Biznaga. Estoy muy feliz. Yo ya no puedo más de piropazos”, expresó, confesando sentirse “abrumada” por la cantidad de muestras de cariño que recibió en la gala. Además, quiso reivindicar el valor creativo de todas las profesiones: “Todos somos artistas. Un biznaguero es un artista, un espetero también lo es. Cualquier persona que pone amor en lo que hace cada día está creando”.
Una trayectoria singular en el cine europeo
Nacida en Palma de Mallorca en 1964 como Rosa Elena García Echave, Rossy de Palma se consolidó como una de las figuras más reconocibles del cine español gracias a su estilo único y presencia escénica. Fue descubierta por el director Pedro Almodóvar y participó en películas como La ley del deseo, Mujeres al borde de un ataque de nervios, ¡Átame! y Kika, consolidándose como una de las “chicas Almodóvar” más icónicas. Además, ha trabajado con cineastas internacionales y en producciones europeas y estadounidenses, ampliando su proyección más allá del cine español.
Una versión contemporánea de La caza
Este año, Rossy de Palma presentó en el festival Día de caza, una actualización del clásico La caza (1966), de Carlos Saura, dirigida por Pedro Aguilera (Demonios tus ojos, Naufragio) y protagonizada junto a Carmen Machi, Blanca Portillo y Zoé Arnao. La historia sigue a tres amigas que se reencuentran en un coto de caza heredado por Blanca, y a través de conversaciones y tensiones, se revelan conflictos, emociones contenidas y la complejidad de la vida adulta.

Con el Premio Málaga–SUR, el Festival de Málaga celebra una carrera que ha sido un ejemplo de autenticidad, libertad creativa y audacia artística, dejando una huella imborrable en el cine y la cultura contemporánea. Y con el estreno de Día de caza, Rossy de Palma reafirma que su talento trasciende lo convencional: se reinventa, desafía expectativas y aporta su singularidad a cada proyecto, consolidándose como una de las figuras más imprescindibles y admiradas del audiovisual español y europeo.