Rosalía estrena “Sauvignon Blanc”, el tercer videoclip de LUX (2025)
Luego del lanzamiento de los enigmáticos vídeos de Berghain y La Perla, Rosalía vuelve a sorprender con su evolución creativa. Este 11 de febrero la artista catalana ha publicado el videoclip de “Sauvignon Blanc”, tercer sencillo de LUX (2025) y canción número 13 del álbum, en la que su delicada voz y un piano se convierten en los grandes protagonistas.
Esta nueva entrega marca un giro claro en su narrativa. Si en Motomami (2022), Rosalía exploraba códigos urbanos y nocturnos, con una estética ligada al club, la velocidad y la cultura del asfalto, ahora, con los tres primeros lanzamientos de LUX (2025), la artista se adentra en un territorio más introspectivo y místico.
Cada canción de este nuevo disco evoca suavidad y contemplación, invitando al oyente a detenerse, escuchar y sentirse parte de un espacio íntimo donde cada nota y cada silencio cuentan tanto como la letra.
En “Sauvignon Blanc”, la catalana toma como inspiración a Santa Teresa de Jesús para construir un discurso sobre el abandono de lo material y la búsqueda de una conexión más profunda. La renuncia que plantea no es estética, sino emocional.
“A mi Dios escucharé / Mis Jimmy Choo yo las tiraré / Mi porcelana la dejaré caer / Y regalaré mi piano de pared / Estoy bien si estás tú” y “No quiero perlas ni caviar, tu amor será mi capital”, canta Rosalía, dejando claro que el lujo deja de ocupar el centro y el verdadero valor se desplaza hacia lo intangible: la fe, la intimidad y la presencia del otro.
La canción funciona así como una metáfora sobre el desapego. De ahí que el desierto sea el escenario elegido para el videoclip: un espacio desnudo, simbólico y casi espiritual donde todo lo superfluo pierde sentido.
Entre lo terrenal y lo espiritual
Dirigido por Noah Dillon —fotógrafo, artista, músico y miembro fundador de la banda The Hellp, además de colaborador del diseñador Virgil Abloh—, el videoclip de “Sauvignon Blanc” traduce la tensión entre lo material y lo espiritual en imágenes de gran potencia visual. Dillon, que ha trabajado con Miley Cyrus y The Weeknd y fotografió la portada de LUX, construye aquí una pieza tan intimista como la canción que inspira.
En sus 2 minutos y 48 segundos, el desierto se convierte en protagonista absoluto. Rosalía aparece tumbada sobre la tierra, casi fundida con el paisaje, como si se desprendiera de todo. De pronto, un coche negro —conducido por un ser invisible— irrumpe y la levanta en brazos. Más adelante, la artista levita mientras un Rolls Royce arde en llamas. El símbolo es claro: el lujo se consume, lo espiritual permanece.
Así, el videoclip de “Sauvignon Blanc” mantiene un tono onírico y delicado, un sueño suspendido donde el tiempo se diluye y la narrativa se construye más desde la atmósfera que desde la acción.
John Galliano revive en el universo visual de Rosalía
Como es habitual en Rosalía, el vestuario es un componente central del relato visual y emocional, por ese motivo, en este video, la cantante luce un diseño vintage de John Galliano perteneciente a la colección primavera/verano 1998 de Dior, titulada Haut Bohème.
Este vestido —que en su momento tambien lucieron Carla Bruni y Jennifer Aniston— es de tirantes finos, escote en V y silueta columna que abraza las caderas hasta caer al suelo. Está confeccionado en verde oliva con paneles dorados, costuras negras visibles y tul oscuro en el bajo. Para el videoclip, Rosalía optó por revalorizar esta pieza vintage, suavizando el escote y adaptándola a la narrativa.
El estilismo, a cargo de las talentosas hermanas Chloe & Chenelle Delgadillo, se completa con un choker de varias filas de perlas firmado por Dior, que cae en ligera cascada sobre el pecho. Estas perlas, históricamente asociadas a pureza y lo sagrado, dialogan con la inspiración del tema y refuerzan la tensión entre lo material y lo espiritual que atraviesa toda la pieza.
El estilismo, a cargo de las talentosas hermanas Chloe & Chenelle Delgadillo, se completa con un choker de varias filas de perlas firmado por Dior, que cae en ligera cascada sobre el pecho. Estas perlas, históricamente asociadas a pureza y lo sagrado, dialogan con la inspiración del tema y refuerzan la tensión entre lo material y lo espiritual que atraviesa toda la pieza.
La revolución silenciosa de LUX
Con “Sauvignon Blanc”, Rosalía no solo lanza una canción, sino que construye un relato visual y emocional donde lo efímero se disuelve y la espiritualidad se convierte en refugio. En un mundo saturado de sobreexposición y consumo rápido, la artista plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué queda cuando soltamos todo lo que brilla?
Aquí, tal vez reside la verdadera revolución de LUX y puntualmente de “Sauvignon Blanc”: mostrar que la moda, la música y la espiritualidad pueden coexistir e incluso dialogar entre sí, redefiniendo cómo sentimos, percibimos y disfrutamos el arte hoy.