
Barcelona : tras los pasos de Gaudí
Barcelona es sinónimo de arte, cultura, arquitectura y belleza. Como no podía ser de otra forma, gran parte de ese encanto y atractivo que despierta la ciudad condal se debe a las creaciones del arquitecto modernista Antoni Gaudí.
Por ello, elaboramos una ruta de viaje con las coordenadas imprescindibles para enamorarse y contemplar cuatro de sus obras más emblemáticas. Desde su comienzos ligados al ornamentalísimo asiático, pasando por el barroco y el neogótico, hasta su etapa de máximo esplendor centrada en el modernismo. Un recorrido lleno de formas, colores y encanto con el inconfundible sello del gran genio creador.
1) Casa Vicens
En el extremo oeste del barrio de Gràcia, sobre la calle de las Carolinas 18-24 se esconde la primera casa diseñada íntegramente por Gaudí tras graduarse en la Escuela Provincial de Arquitectura de Barcelona en 1883.

Esta imponente construcción de 1035 m² de superficie y cuatro plantas le fue encargada a Antoni Gaudí por parte de Manuel Vicens i Montaner , un fabricantes de cerámicas que buscaba contar con una casa veraniega para él y su familia. En aquel momento, el joven Gaudí tenía 31 años y se encontraba fascinado por la arquitectura oriental (principalmente china y japonesa) la cual trasladó a su proyecto aportándole al exterior de esta casa una imponente fachada de líneas rectas y detalles ornamentales a base de azulejos verdes y blancos.
Como dato curioso cabe agregar que Casa Vicens funcionó durante 130 años como vivienda unifamiliar, hasta que en 2005 fue declarada Patrimonio de la humanidad por la UNESCO y tras un exhaustivo trabajo de investigación y remodelación, en noviembre del 2017 se transformó en museo y abrió sus puertas al público. Sin dudas, un lugar de visita obligada para conocer de cerca y en detalle los secretos mejor guardados de la arquitectura gaudiniana.
Tips de viaje:
En el segundo piso de esta casa se encuentra una exposición permanente que permite conocer la historia de la finca, el contexto social, cultural y artístico en el que se construyó la casa, y las influencias, reflexiones y primeros planos realizados por el joven Gaudí. Imperdible!
2)Casa Batlló
Conocida popularmente como “la casa del dragón” (por su colorido tejado, que simula el lomo ondulado y escamado de este animal mitológico) y situada sobre el popular Passeig de Gracia, esta construcción simboliza a la perfección la etapa de máximo esplendor creativo del arquitecto catalán.
A diferencia de otras obras gaudinianas, esta casa fue edificada en 1875 por un antiguo profesor de Gaudi y adquirida en 1903 por Josep Batlló, un industrial textil que busco darle a su inmueble un nuevo estilo, más audaz y moderno, para dicha tarea, contrato a Gaudí, quien por entonces era considerado el arquitecto más prestigioso de la ciudad.
El resultado fue una construcción onírica inspirada en la naturaleza y el mar Mediterráneo con una fachada (considerada una de las más emblemáticas y fotografiadas de Barcelona) en la que predominan los verdes y los azules del océano y un impactante interior en el que Gaudí utilizo vidrio, cerámica, hierro y piedra tallada para darle rienda suelta a su libertad creativa diseñando lucernarios que parecen caparazones de tortugas y chimeneas en forma de champiñón. Una obra maestra de la arquitectura catalana que representa la perfecta combinación entre arquitectura, arte y diseño
Tips de viaje:
Al hacer el recorrido vale la pena solicitar el Smartguide, una videoguía de realidad aumentada que permite descubrir múltiples detalles difíciles de percibir a primera vista y que estimularán tus sentidos y emociones.
3) Basílica de la Sagrada Familia
“Encantadora”, “Mágica” e “Imponente”, no hay palabras que logren expresar la emoción que genera estar frente a La Sagrada Familia. Pensar en viajar a Barcelona implica dedicar un día a visitar esta joya del Art Noveau Catalán , icono indiscutible de esta ciudad que además, se ha convertido en el templo más visitado de España, con más de 4 millones de turistas al año.
Situada en el distrito del Eixmple, esta maravilla arquitectónica fue una obra encargada al arquitecto Francesc de Paula Villar, pero en 1883 y tras diversos cambios sobre la marcha, se escogió a Gaudí , que en ese momento ya era reconocido como, para continuar con el proyecto, convirtiendo a la basílica en una iglesia monumental de 18 torres ,de las cuales se han construido cinco hasta el momento.
Tips de viaje:
El mejor momento del dia para visitar la Sagrada Familia es al atardecer cuando los rayos del sol caen sobre los vitraux del interior de la iglesia, generando un atractivo espectáculo de luces y colores.
4) Park Güell
Otro de los grandes símbolos de la ciudad condal. El Park Güell fue diseñado entre 1900 y 1914 como resultado de un sueño compartido entre el empresario Eusebi Güell y Antoni Gaudí. La intención inicial era construir en Barcelona un barrio residencial, sin embargo el proyecto inmobiliario no prosperó y en 1922, el predio fue comprado por el Ayuntamiento de Barcelona, convirtiendo a este lugar en un parque público.

Este enorme jardín de más de 17 hectáreas, se sitúa en la llamada Montaña Pelada, en el barrio del Carmelo de Barcelona y se destaca por sus magníficas construcciones y casas con formas onduladas y coloridas, que aportan magia y encanto y parecen salidas de un cuento de hadas.
Uno de los aspectos más destacables de esta obra gaudiniana es la forma en la que el arquitecto catalán logro generar una verdadera obra de arte al aire libre, al conjugar a la perfección el paisajismo a partir de un entorno natural exuberante y los elementos arquitectónicos que hacen de este parque único en el mundo.
Tips de viaje:
Para obtener una preciosa vista panorámica de la ciudad vale la pena dirigirse hacia la plaza de la Natura situada en la parte superior del recinto . Desde allí es posible apreciar la caida del sol, tomar fotografías y sentarse en el emblemático banco de trencadís, una obra de 110 metros de longitud recubierto por cerámica y cristal de colores verde, azul y amarillo, que para Gaudí, representaban la esperanza, la fe y la caridad.
En verano, en primavera, en otoño o invierno, la Barcelona de Gaudí es una ciudad abierta al mundo, esperando ser recorrida y admirada. Solo es cuestión de viajar y dejarnos llevar por el encanto de sus imponentes obras arquitectónicas, con la mirada atenta y el corazón receptivo.



