
Descubre el irresistible museo del helado de San Francisco
Uniendo arte, tecnología y diseño, el joven emprendedor Manish Vora decidió crear el El Museum of Ice Cream (MOIC), un espacio que a pesar de ser llamado “museo”, va más allá del sentido convencional del término y funciona en realidad como una exhibición pop-up que comenzó en New York en el 2016 (donde hubo más de 200.000 personas en lista de espera para conseguir una entrada) , continuó en Los Ángeles y ahora desembarca en San Francisco.
La misión de este museo es diseñar ambientes que acerquen a las personas y promuevan la imaginación. Desde la propia web de la exhibición señalan que se trata de un lugar en el que ¨los sabores son misterios, los toppings son juguetes y los sprinkles hacen del mundo un lugar mejor¨.
El sitio, que por sus tonos pastel se asemeja a las películas de Wes Anderson y por su tono lúdico nos recuerda a escenas de la fábrica de chocolate de Willy Wonka, une fantasía, realidad y deseo con todo lo que hemos soñado desde niños al entrar a una heladería : a través de una amplia oferta de instalaciones interactivas es posible beber de una fuente en la que en lugar de agua cae chocolate, degustar globos comestibles, jugar en un sube y baja con forma de cuchara de helado o nadar en una piscina cubierta de millones de granas(sprinkles).
Además, todas las entradas incluyen un helado, por lo cual, los visitantes pueden degustar sabores de las mejores heladerías locales y descubrir nuevos gustos futuristas, ya que la muestra está respaldada por tiendas y laboratorios que enseñan los orígenes, la historia y los distintos métodos de elaboración del helado.
“Aquí queremos que la energía creativa del helado inspire a la gente y creen e imaginen cosas. Los visitantes no están paseando por el lugar mirando instalaciones, sino que están constantemente degustando y probando distintos sabores y golosinas. Y este museo también tiene un sentido de compartir. Pretende ser una experiencia social”, señala Vora.
Esto implica que durante la visita el público adopta un papel proactivo. La única regla es que no hay reglas, el desafío es animarse a poner a prueba los sentidos : mirar, oler , tocar y vivir una experiencia completamente interactiva.



